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ce a pe erre i ce hace o eseerre e ve corta o ele te o ese o ese. Inventando lugares inimaginados. Creatividad decidida a ser más. Eterna nada disponible, infinitos momentos en su poder.En donde la ingenuidad es un zig zag de sorpresas; un tic tac que ya no significa, clava todas las miradas en un puto imperceptible. Dentro de una oscuridad envolvente se hacen notar los pequeños firuletes; que crecen y se disuelven, se enroscan y florecen. Espirales de idas y vueltas. Desorden de colores deformados en caminos brillantes. Pisos movedizos, delicadamente coordinados; por donde almas enroscadas resplandecen en letras. Rostros asombrados. Palabras y más.Lejos de la lejanía, posibilidades radiantes con expresiones incandescentes; iluminando el lugar en donde la razón no entra. Y mucho mas allá, tan lejos como afuera, invisibles cataratas de polvo mágico contaminado, que ya no son.No hay otra cosa que la grácil invención de lo nunca imaginado. Historias de juguete, acá reales.Ése, mi capricho revoltoso, en constante revolución y sin nada mas que hacer, que simplemente ser.
Siete susurros de una melodía de oro resonaban en lo más profundo de aquel risueño divenir. Eternidad naranja. Cíclicas sonrisas detenían las lluvias ácidas y esbozaban una escalera caracol que conducía a la más dulce rareza... fugazmente y para siempre allí.
Enredándose. Aferrando -in-concientemente cada nota de ese pentagrama. Queriendo no querer, intentando ser. Susurros latentes que distorcionan, libertades confusas.
Ahogado entre las falacias del subsuelo, con un largavistas descubriendo mis ojos. Imantado a su reflejo desteñido. Sí, pestaneas que distraen. Escupiendo a una imaginación esquiva, inocentes sorpresas juguetonas que desgarran. Serias pupilas que indagan indignadas su mundo: gota de cristal que brilla reflejada en mis ojos. Espejos. Su espejismo trivial, que significa.Horror despreocupado que produce sarpullido, alergia, iris acuoso. Estudia estupefacto mi máquina expendedora de lágrimas cristalinas. Atmósferas entrelazadas. Vertiente de trilladas novedades.Entre la galaxia de salados cristales, llanto de mundos, lo veo como va empequeñeciendo; mirando sin comprender a mis fijos, que ya están cerrándose.
Aquella mano húmeda tiembla, teme, vive. Mira sin ver. Siente.Y algo de vos... Tu mano merodea. ...Todo de vos... Amenaza con su presencia. ...Acá, muy dentro mío. Desafía.Tu garra advierte, protegida por agua de manantial que emana incansablemente, desparramando furia. Caen gotas de ira. Y algo de vos, todo de vos. Acá, muy dentro mío; caen gotas de amor. Se derrumban sobre ella, sobre la frágil 'ella'. Queman su envoltorio temporal, esbozando la invulnerable fusión, bosquejando tanta vesanía reprimida. Quedan impresos sobre su pellejo, todos los apuntes de aquella crónica.Tu sudor, dejando salvajes indicios, quemó al desvanecerse sobre su epidermis. Arde, gota por gota mientras se adentra hasta el tejido dejando senderos incendiados en su interior. Y algo de vos, todo de vos. Acá, muy dentro mío. Su suave mejilla atrajo cinco retazos -quizás- tuyos, que sin siquiera pensarlo se derritieron sobre su rostro. Y algo de vos... formando, atrapando, distorcionando y esculpiendo apasionadamente.Imposible discernir lo verdader de lo falso; ella, de tu ser. Su faz se desdibuja. Tu sudor, repleto de secretos, la envuelve. Se convierte en ardientes llamaradas; tu fogosa ira, su candente amor. Pasión. Fuego y vos, ya no más.Se llevó algo de vos, todo de vos. Allá muy dentro suyo.