sábado 27 de diciembre de 2008

Mis manos ya están cubiertas con algunos guantes opacos, para no sentir la todavía incierta superficie. Ya con la vista incandescente, irradiando luces de colores en direccion correcta, me dispongo a hacer una resistente cartapesta con envoltorios de dulces, sobre cada recuerdo del porvenir. Repetiré incansablemente y con una enamorada delicadeza este paso tantas veces como sea necesario hasta que cada una de las sustacias quede inmejorable.
Una vez desterrada la fragil incertidumbre, me dejaré atacar por siete guerras de carcajadas, con misiles de brillantes esperanzas... O como las llaman algunos, colores.
Necesitaré leer la nota circular de mi corcho, para recordar que son necesarias unas cuantas horas de aire de mar, y sólo unos rápidos veintitres minutos de brisa de glaciar para quedar casi listo. Soñando, esperaré cada segundo con setenta y tres mil sonrisas resplandecientes, incansables.Una vez listo, no quedará mas que verlo vivir... Y ¿porqué no? vivir dentro.

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