Mis manos ya están cubiertas con algunos guantes opacos, para no sentir la todavía incierta superficie. Ya con la vista incandescente, irradiando luces de colores en direccion correcta, me dispongo a hacer una resistente cartapesta con envoltorios de dulces, sobre cada recuerdo del porvenir. Repetiré incansablemente y con una enamorada delicadeza este paso tantas veces como sea necesario hasta que cada una de las sustacias quede inmejorable.
Una vez desterrada la fragil incertidumbre, me dejaré atacar por siete guerras de carcajadas, con misiles de brillantes esperanzas... O como las llaman algunos, colores.
Necesitaré leer la nota circular de mi corcho, para recordar que son necesarias unas cuantas horas de aire de mar, y sólo unos rápidos veintitres minutos de brisa de glaciar para quedar casi listo. Soñando, esperaré cada segundo con setenta y tres mil sonrisas resplandecientes, incansables.Una vez listo, no quedará mas que verlo vivir... Y ¿porqué no? vivir dentro.
sábado, 27 de diciembre de 2008
martes, 16 de diciembre de 2008
MOVIMIENTOS CONFUSOS, ENSAMBLES DE MÁRMOL QUE ENMARCAN LA SUNTUOSA CEREMONIA DE LA NO ALEGRÍA, DE LA NO TRISTEZA. ESPASMÓDICAS VIBRACIONES EN EXTINTA ARMONÍA DE LO QUE YA NO ES. CORTESÍA AL INSTINTO DE PRETENDER MÁS DE LO INNEGABLEMENTE MARCHITO.
COREOGRAFIANDO EL RASTREO DE UNAS CUANTAS EMCIONES YA INCONSISTENTES. VORÁGINE INCESANTE DE UNA CONFUSIÓN RARA Y BRILLANTE.
EX-SERES INCOMPETENTES, APASIONADOS SIN PASION, EXASPERADOS. CARENTES DE COSQUILLAS Y LÁGRIMAS... BUSCAN.
COREOGRAFIANDO EL RASTREO DE UNAS CUANTAS EMCIONES YA INCONSISTENTES. VORÁGINE INCESANTE DE UNA CONFUSIÓN RARA Y BRILLANTE.
EX-SERES INCOMPETENTES, APASIONADOS SIN PASION, EXASPERADOS. CARENTES DE COSQUILLAS Y LÁGRIMAS... BUSCAN.
Es que sus silencios no exasperan, sus presencias llenan. Sus oídos tranquilizan siempre cuando llueve adentro. Inmejorablemente roban sonrizas, esconden desencuentros. Ven sin mirar, y saben sin conocer; quizás porque así son... Ellos. Así, con ojos transparentes que actúan de gafas objetivas hacia la realidad. Así, que tan facil es ser. Exactamente así.
Feliz de que sean.
Feliz de que sean.
Y por mucho tiempo pensé que el mar era eterno, puro y verdadero; hasta que llegué a donde el mar termina, a donde se pierde entre abismos. Ví como silenciosamente y sin que nadie lo note, lucha con volcanes en erupción. Ví a cada gota transformarse en vapor y desaparecer. Todo en un segundo. Porque no espera, así es... era.
Aprendí a no esperar nada. Borré cada retazo de ilusión para dejar que cada momento me sorprenda. Comprendí que indispensable es fotografiar el momento y atesorar aquellos acontecimientos que parecen morir en el recuerdo, pero se tornan imborrables. Llegué a un no lugar, en donde nada existía, en donde todo era porque simplemente es; pero al soñar con la eternidad en esa esfera pefecta, la platafroma anacrónica iba reduciendose con la brisa. El abismo llegó a la punta de mis pies. Lo extrañé todo, es mentira que olvidas con el tiempo y todo continúa como si nada hubiese sucedido. Aprendí que solo hay que llorar por lo que realmente vale la pena, y que la palabra extrañar es demadiado grande. Trepé mucho tiempo para llegar a esa esfera una vez más; mucho tiempo. Poco despues entendí que a ese mundo extravagantemente genial, el que se encuentra allá, tan alto no se llega trepando nada más. Quizás frustrada, llore solo por lo que valía la pena y me prometí seguir extrañando a ellos; aunque no vuelva, aunque lo olvide casi todo.
Cuando no había 'porqués', simplemente todo existía, coexistía así como es; o como era quizás. Cuando todo era porque cotidianamente es; y así era. Parecía no haber más de lo que sencillamente podía hacerse notar; pero allá, había lazos irrompibles, nudos, precintos y candados a prueba de fuego. Incapaces de disolvernos. A simple vista, incapaces de esfumarnos, a simple vista. Y es que un dìa entendí que cuando falta escencia de una sonrisa, imposible es fabricarla. Desvanecido iba quedando todo. Ése pequeño pueblo paradisíaco, en medio de una vertiginosa ciudad, fue quedando cada vez mas pálido, menos visible... Sólo una esfumada alegria acrónoma, ya desfasada.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Una brisa corre lenta y helada. Llega a vos; directo a tu nuca, recorre tu espalda. Te estremece, me complace, nos puso en alerta. Mirás de lado a lado hasta que me ves, aunque solo por un instante. Suficiente. Fingís nunca haberme visto, hasta el punto de mentirte a vos mismo. ¿Miedo a reconocerme? ¡Pasión por gritarte que aquí estoy!... y ansiedad por murmurarte al oído que no, no soy postergable.Una extraña pero envidiable felicidad me recorre de punta a punta. Ni la cotidianeidad logra desdibujar aquella sensación, que jamás podría ser descripta con palabras.Llego el codiciado momento; ¡soy rey, dueño, amo de tu futuro! No, ya nadie logra escucharte. Inmensas, reconfortables, sagradas carcajadas las mías. Gritás, saltás, enloquecés, desesperás… llorás. Dulce adicción la que me provoca. Sentís como cada segundo pesa, duele, hiere. Consumo tu sabroso sufrimiento. Ya nadie logra verte, excepto yo; en cualquier punto en que te encuentres. Necio, ya no sos vos, no estas allí. Te encontrás más cerca de mí que de ellos. Ya no regresarás, nadie lo hace.Tu dolorosa soledad hace un clima cálido, hostil, reconfortable. Tu desgarrado llanto no calma… jamás calmará. A medida que te acercás siento como una incomparable llama me completa. Vos, casi congelado, pálido, encendés aún mas esa llama. Exquisita recompensa; tu peor veneno. Llorá, gritá, desesperate, enloquecé, busca la inexistente ayuda… O D I A M E.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)